Zuel... es Zuel.
Me impresionó en especial su primer número, que comenzó con una larga entrada de taqsim, una exhibición de técnica y de masculinidad. Me recordaba a uno de estos atletas con una energía que parece que no se acaba nunca, o a Marlon Brando muy, muy, muy joven. Resulta difícil comparar y quizá es inútil, pero me recordaba más a una estrella del Hollywood clásico que a cualquier otro bailarín (hombre) que yo haya visto. Hay que ver a Zuel bailar taqsim antes de opinar sobre hombres bailando danza oriental.
Y me gusta que introduzca en su baile el buen rollito sólo después de dejar claro quién manda.
Eugenia Andino. Sevilla.


